sábado, 17 de noviembre de 2012
O´ob - la gente
viernes, 16 de noviembre de 2012
Los versos de Tepalcingo
Pretendo cada principio de noviembre conocer más y más tradiciones en torno a la enorme diversidad de fieles difuntos en México. Este año fui a Tepalcingo, en el sureste de Morelos, dónde ya sabía que le tocan y les dicen versos frente a los altares.
Los altares, antes de siete niveles, han perdido mucho de su fisionomía tradicional, sin embargo, es posible detectar algunas cosas endémicas de Tepalcingo como el dulce de calabaza con cacahuates (menos seco que el elaborado en la cercana Axochiapan).
Sin lugar a dudas lo mejor de esta celebración son los versos que los visitantes tienen que declamar o cantar frente a los altares. Éstos en el transcurso del tiempo han evolucionado (y para este caso creo que no para mal).
Antes a pura capela, después con una guitarra, luego con rondalla y hoy en día hasta con banda de viento. Sin embargo, siempre se canta el mismo verso: tanto una entrada como una salida.
Siempre hay un pero. Siguen aferradas las mamás en vestir a sus niños de espantos (acaso infiltraciones anglosajonas) de lo que un músico lo calificó de gringaderas. Aun así, es una maravilla escuchar estos versos que se pierden en el tiempo.
Del mismo modo es hermoso recibir invitaciones para comer mole verde con tamales de ceniza en las casas, no se pueden rechazar. En todo el estado de Morelos se acostumbra prepararlo para recibir visitas de familiares, amigos o incluso curiosos.
Si les interesa puedo compartir con ustedes los versos que gentilmente me permitieron grabar.
La prostitución del tequila
Visité Tequila por la grata experiencia que tuve en los valles centrales de Oaxaca, el caso del Mezcal es maravilloso, pequeñas empresas familiares que elaboran artesanalmente su producto y que tienen un trato directo con el comprador. Se trata de un producto centenario del que tenemos la seguridad se trata de un mezcal criollo.
Tequila ha sido atrapado por el neoliberalismo y la aculturización que conlleva, es decir, las autoridades sólo permiten elaborar un tequila industrializado a empresas que están autorizadas bajo parámetros empresariales.
Se les prohíbe a las familias que lo elaboren de manera tradicional, es decir, molido en piedra (como antaño se elaboraba). Por lo menos en el área circunvecina a Tequila encontré la pequeña planta familiar "El columpio" que sin ser completamente criollo su producto, posee el proceso de destilación tradicional (que por lo menos tarda un mes y no una semana con químicos).
La fábrica fue cerrada por las autoridades, precisamente por no cumplir con los parámetros oficiales, después de reabrir, su dueño ya no utiliza la piedra para moler y ha tenido que adaptar su producción a los estándares para poder sobrevivir.
Su plan es asociarse con alguien que tenga toda la infraestructura para que así tenga alguna oportunidad de seguir elaborando (al margen de la legalidad) el extinto tequila criollo.
Es una pérdida de tiempo llegar a Tequila ya que te abordan los operadores de tours que si te convencen te llevan a plantas industriales en donde no se permite hablar con los trabajadores y sólo te quedas con la información que da el guía.
Pido un aplauso para el departamento de salubridad y para la secretaría de turismo. Lo logró, le dio en la madre al tequila y a su gente.
sábado, 2 de abril de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Semana Santa Yoreme

Villa tres Cruces, a unos 20 minutos de Etchojoa, es una comunidad mayo o yoreme que ha logrado mantener sus tradiciones muy vivas y además se las toman muy en serio.
lunes, 24 de mayo de 2010
Los tepehuanos del sur, Durango
Los Ódami - la gente - es el nombre con el que se autodenominan los tepehuanos. Ellos ocupaban la mayor parte del actual estado de Durango hasta que llegaron los europeos, quienes los separaron en dos grupos, los del norte y los del sur, los primeros habitan actualmente el estado de Chihuahua y los segundos el municipio del Mezquital al sur del estado de Durango. El principal asentamiento tepehuano en el sur es Santa María Ocotán, este lugar se encuentra a 8 horas en camión de la ciudad de Durango y para poderlo tomar deben considerar que sólo hay 2 corridas que salen el domingo y el miércoles desde la casa de los Tepehuanos en la capital estatal (cualquier taxista la conoce) y sale a las 7:00 de la mañana, pero les recomiendo llegar un poco antes para comprar el boleto ya que si es día de fiesta corren riesgo de irse parados. No existe hospedaje y deben conseguirlo con algún indígena ofreciendo cierta cantidad (algo proporcional a una casa de huéspedes económica). El regreso del camión es el día lunes y jueves.
Podrán tomar algo de alimento en el Mezquital (a dos horas) o hasta Xoconostle (4 horas) y lo único que conseguirán son gorditas (tortillas de maíz con frijoles o rajas de chile). Lo único bueno del trayecto son los hermosos paisajes que hay por todos lados.
Les recomiendo lleven comida enlatada, ya que es malísima la comida por allá, al menos que corran con suerte y consigan algunas plantas que en ocasiones salen a buscar los lugareños a los barrancos y zonas inaccesibles. Existe un restaurante donde podrán alimentarse diario y la dueña es sumamente atenta, su esposo es el violinista de los matachines y además es artesano de palma y fabrica sus propios violines.
Por lo anterior pueden darse cuenta que sólo podrá ir el que ame la etnografía y que sepa que es posible que las cosas no salgan a la perfección, sin embargo, si les gustan las artesanías puedo decirles que es un territorio virgen para conseguirlas y que pocos visitantes van hasta allá para conseguirlas.
Son prácticamente artesanías utilitarias (que mejor) como bancos, bolsas, canastos de palma, su indumentaria, sombreros etc. recuerden que los sombreros más tradicionales son aquellos que carecen de adornos.
Nunca pagaremos lo que verdaderamente cuestan estos trabajos, por eso les recomiendo que no regateen los costos, son muchos días de trabajo.
Si van por allá les recomiendo que lo hagan cuando hay ceremoniales o fiestas, por ejemplo en semana santa, una de las más importantes, ya que desde muchos lugares de la sierra tepehuana llegan indígenas para dejar ofrendas a la capilla de Santa María Ocotán en la cima del cerro.
En dicha ceremonia verán danzas de matachines (los soldados de la virgen) los días lunes, martes y miércoles de semana santa, sólo 5 sones y sin calzón de manta, después hasta el sábado de gloria ya con su indumentaria ceremonial a base de tocados de papel de china y sus calzones de manta.
Los días jueves y viernes santo esta prohibido salir de la comunidad, aunque la actividad comercial dentro de ella sigue, por eso, en estos días sólo les quedará ver las 3 procesiones de cada día que se llevan a cabo después de colocar a cristo en el sepulcro de carrizo fabricado para tal propósito dentro de la iglesia colonial.
Estos días verán a los muchachos tepehuanos asumir el papel de judíos cuidando el santo sepulcro y además tirando flechas a un nopal, estos judíos ya no tienen otro papel más que ese, es pues un proceso en franco detrimento. Al mismo tiempo verán como existen unos mayordomos encargados de enseñar a persinarse a los infantes (de ambos sexos), me platicaron que antes eso era muy estricto ya que entraban a las casas y a punta de latigazos sacaban a los niños para ello.
No esperen mayordomías abundantes, como en Oaxaca, es poco lo que preparan y se reduce a frijoles con nopales (su situación económica es grave), sólo el sábado preparan atole y hasta el domingo algo de carne.
El sábado es un día especial ya que aparte de las danzas, las señoras entran a la iglesia para tomar los atavíos de los santos e irlos a lavar al arroyo, es la única oportunidad en el año.
Es tradicional ofrecer 5 copas de alcohol ese día (las copas pueden ser envases de pet reciclados y partidos a la mitad).
Siempre y cuando no sea ni jueves o viernes santo les recomiendo rentar una camioneta a algún tepehuano (asesórense con el gobernador tradicional) para ir y visitar las rancherías donde viven los artesanos para poder ser testigos de la elaboración, por ejemplo, el telar de cintura y la costura de sombreros tradicionales en Río Amarillo.






